Blog

MI hermano Chito nos comparte esta reflexión en el fbk.

UNA ORACIÓN

Un padrenuestro.

Un Ave María.

Un Rosario.

Una Salve.

Un Credo.

Un Gloria.

¡Cuánta especificidad dependiendo de qué o a quién queremos tener en cuenta a la hora de la oración!

Magnífica especialización que nos ahorra la búsqueda, su tiempo; así vamos a tiro hecho.Llevo tiempo pensando que Dios no necesita que le oremos, pues bien sabe él lo que nos hace falta.

Yo, en mi estupidez, sigo pensando que, si tomo una actitud humilde, uso las palabras adecuadas, quemo el incienso más puro, tendré más posibilidades de ser escuchado.

Pero la oración no es un momento. Es toda la existencia. Toda la conciencia de que nos movemos y existimos en él.

Creo, en mi locura, que podría domesticar, comprar la voluntad de Dios con un traje adecuado, una medalla concreta… Y sólo quiere que le quiera. Que le quiera como quiero ser querido. Y, cuando es así, no quiero dejar de volver al lugar donde me quieren sin freno, a pulmón. No es un momento de oración. Es toda una vida trabajando, luchando y amando en oración. Y, aunque siento que mi alma se araña cuando digo esto, (cuánto más la de Dios mismo) pediré con cada latido de mi corazón que se haga su voluntad.

¿Una oración? No.

Toda la vida.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *